Quiero pasar una tarde con franco – con dirección de Martín Marcou

photo: Leandro Martinez

Voy a comenzar diciendo que esta estética teatral no es de las que mas disfruto. Dicho esto, vamos al sincericidio que me caracteriza.
Me pareció una obra monotemática, recurrente, que aplica demasiados clichés y utiliza el recurso del facilismo para hacer reír (eructos, humor negro, una chica “boba”, etc.) pero también tiene “buenos momentos” aplicados por algunos textos divertidos del autor/director Martín Marcou.

La historia apunta a lo profundo desde lo simple y cotidiano, pero a mi entender queda a mitad de camino de algo que podría ser un mensaje interesante si se profundizara más.

Aunque tenga momentos divertidos (necesario para la comedia), siento que falla en la dramaturgia. Si bien parece que se quiso contar una historia común a cualquier familia, que podría pasar en cualquier casa SIN la importancia del género sexual, por supuesto exacerbado para la comedia, se expresa todo de una manera muy superficial. Si ésta era la idea, esta logrado, pero es ahí donde siento que pierde peso.
Respecto de las actuaciones, Hernán Lettini (Franco), utiliza un buen manejo del tiempo de la comedia, dando espacio a: chiste/risa del espectador/continuidad de la obra. En otros casos se percibió chiste o remate/y sobre la risa del espectador, la continuidad de la obra. Esto último hace que el espectador se pierda lo que sigue, porque…. SE ESTA RIENDO, justamente!. No puedo dejar de mencionar que he asistido al estreno y a veces estas cosas en los estrenos suceden por las ansiedades, posteriormente, cuando la obra va ganando continuidad, suele asentarse y esto consigue solución.
Destaca la actriz Rosario Sabarrena (Fabiola), sosteniendo un personaje un tanto mas grotesco durante la hora y 10 que duro el espectáculo y aplicando los condimentos necesarios en los momentos justos, sin abusar del discurso y con una gestualidad mas que interesante (viva el teatro, apareció la gestualidad en escena!! y aplicada para cada ocasión según se percibe lo que le sucede)

Estos dos personajes, dan cuenta que para hacer reír no hace falta “hacer demás” ni “recurrir a lo fácil”, con la gestualidad y comentarios adecuados y acertados en los momentos necesarios es suficiente. Hernán y Rosario lo consiguieron, cada uno con sus herramientas, una muestra que pueden convivir el carácter grotesco y naturalista en un mismo espacio.

El resto de los actores, sostienen lo cómico desde el texto y aplican a su personaje lo básico para darles su carácter. Marcela Varano (La madre o Puchi Labaronnie) tiene textos muy divertidos, y los otros dos, Pedro Aggollia (el peluquero o Gastón) y Eugenio Davide (el Beto), están bastante clicheados.

Hago un párrafo aparte para Marco Gianoli (Valentino), siento que es el único que excede al genero de la comedia, como si se tratara de la personificación del metalenguaje. Esto no esta mal, al contrario, es un punto a favor, solo que se propone un punto dramático real, pero sin la fuerza necesaria para considerarlo verídico. Tiene muy buenos momentos con Hernán (Franco) al comienzo en un dialogo bastante singular entre galletitas y masitas, pero creo que la dramaturgia, falla en la creación de este personaje o al menos en su caracterización y esto no ayuda al actor, lo transforma en víctima, aunque siempre los actores, tenemos la posibilidad de rebelarnos.

No se queden con mis palabras, vean la obra, ríanse, porque se van a reír y luego saquen sus propias conclusiones.

Sitio web del grupo:
http://www.quieropasarunatardeconfranco.blogspot.com/

La Tertulia
Gallo 826
Capital Federal – Buenos Aires – Argentina
Teléfonos: 6327-0303
Web: http://www.latertulia.on.to
Entrada: $ 35,00 y $ 25,00 – Viernes – 23:00 hs – Hasta el 06/08/2010

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