El maleficio de la mariposa – de Federico García Lorca, con dirección de Mario Petrosini

A Federico García Lorca lo asesinaron las fuerzas franquistas luego del levantamiento militar de la Guerra Civil Española. Los motivos, su afinidad al frente popular y su reconocimiento como homosexual.
Éste, no fue un asesinato sorpresivo, tiempo antes, habían corrido los rumores de un posible atentado hacia su persona, por ello, ciertos embajadores del continente sudamericano le habían ofrecido el exilio. La respuesta del autor fue “Gracias, pasaré el verano en Granada”.
Se reconocía a sí mismo como un ser íntegramente español y decidió correr los riesgos que permanecer en aquel entonces en su país le significaban.
 Amante de la música y el folklore, poeta, dramaturgo y prosista, fue el autor español mas leído de todos los tiempos.
El orden de presentación de este texto, tiene que ver con tratar de descifrar un poco a la persona por sus valores y observar como fue consecuente con ellos sin importarle demasiado las desavenencias que pudiera traerle aparejadas, incluso, hasta el límite de poner su vida en juego. En definitiva, descubrir una persona fiel a sus convicciones, y en base a esto, empezar a hilvanar sensaciones cuando uno observa su obra.

En esta ocasión, nos convoca “El maleficio de la mariposa”, pieza que algunos consideraron allá por 1920 en Madrid, cuando fue escrita y presentada por primera vez por una de las compañías más exitosas de aquel entonces, un total fracaso. Esto último, a raíz de considerarla una obra fuera del contexto teatral del momento, centrando las críticas en la elección del autor de hacer protagonista de un drama a un grupo de insectos (que hubieran dicho de Kafka entonces…)

Pero vengamos hacia el presente. Hoy en Andamio 90, teatro de la Ciudad de Buenos Aires, el grupo “La pensión de Lester” nos invita a revivirla.

Voy a comenzar destacando aciertos de la dirección que a través de una fluctuación de pareceres en la hora que dura el espectáculo pude percibir.
En primera instancia, cuando se sucede el prologo, dije “donde me metí”, vine a ver poesía hecha carne y me sorprenden seis actores con un dejo de comedia, pero con el correr del espectáculo y al ver la estética elegida para su representación – romper la cuarta pared y por ende, de alguna manera, acercarse al espectador – todo empieza a concatenarse, y eso sí que es elegir cuando de por medio esta la poesía, o será que yo le tengo demasiado respeto al ser un género en el cual no me siento cómodo.

El gran acierto inicial, arranca entonces desde la dirección, porque cuando uno sabe que va a encontrarse con una obra de Lorca, poética y concurre aún sabiendo que puede llegar a tener que sacar la almohada, se encuentra con un ladrillazo en la cabeza (de la cuarta pared destruída) por parte de Mario Petrosini y te saca de cuajo los pre-conceptos que puedas tener, te dice, “bienvenido a mi puesta de Lorca, tranquilo, dura una hora y encima, se te va a pasar rápido”.

Ahora sí, nos situamos en donde usted quiera situarse, un monte, un bosque, una pradera, donde mas le guste, total, es indistinto y la puesta en escena simple lo demuestra ya que aquí la historia pasa por otro lado.

En este “como usted quiera llamarlo” habitan insectos, entre ellos dos cucarachas viejas (Malvina Montenegro y Carla Palmano) , una cucarachita joven (Gabriela Vargas), un cucaracho (Federico Axelrud) y un alacrán (Agustín Corsi). Luego vendrá una mariposa (Verónica Galeotti). Falta mencionar a Verónica D´Amore, violinista en vivo que posee la obra pero que en esta función no pudo estar presente.

Con los actores dispuestos, comienza la historia de amor, sencilla. Cucarachita joven ama a cucaracho, pero cucaracho no le corresponde porque tiene otro amor. Resulta que la mamá de cucaracho (quien siempre hecha culpa de sus desgracias al marido, que seguramente no será cucaracho Franco ya que con ese se hubiera llevado genial) quiere convencerlo de que se case con cucarachita joven, pero este, mantiene sus convicciones y no accede al pedido. Textos que van, textos que vienen, poesía en el aire y aparece una moribunda mariposa, de la cual se enamorará cucaracho, aun a sabiendas de las consecuencias que podría ocasionarle.
Contado así usted dirá, voy el domingo a las 16hs con mi hijo, debe haber canciones y mucho cotillón!.
 Pero no, se equivoca, deberá ir los Domingos a las 20hs, porque la obra habla entre otras cosas del amor, la muerte y además de la búsqueda y/o el sostener de los ideales, a pesar de las posibles consecuencias – cualquier relación con lo mencionado anteriormente sobre la vida y muerte del autor, NO es mera coincidencia –

Estos insectos, que sin dudas reflejan un mundo asociado a las vivencias y sensaciones humanas y universales, en distintas instancias ceden su rol a los actores, quienes rompen su estructura de personaje durante pequeñas fracciones de segundo, dejan algún mensaje al espectador – guiño – y luego vuelven a ser lo que el cuento les demanda. Se percibe así un metalenguaje apropiado para exponer la dualidad.
 Hay que sumar otro punto para la dirección al darle la importancia que debe tener el texto poético del autor, el cual está muy bien manejado por parte de todos los actores ya que se los nota en sintonía a la representación que cada uno hace de su personaje, y esto no es un trabajo sencillo cuando hablamos de textos en verso, donde las rimas, entre otras cosas, requieren de un tiempo justo para otorgar la sonoridad adecuada.
 Otro factor bien trabajado en el conjunto es el lenguaje corporal (destancando a Malvina Montenegro y Federico Axelrud), pero en conjunto, los seis funcionan muy correctamente. Cabe destacar la utilización de los tiempos, son precisos,  sin baches e importantes para el desarrollo fluido de la obra, se nota el tiempo de trabajo. En cuanto a la gestualidad, corporalidad, movimiento y concentración, quien parece reunir todos los condimentos en equilibrio es Malvina Montenegro, mención destacada entonces para ella.

Respecto de la puesta en escena, como mencioné anteriormente, es muy sencilla, sirve para contextualizar el espacio, acorde también esta el vestuario y el maquillaje.

Algunos detalles:
Según la estética planteada, las luces funcionan para no despegar espacio escénico de butacas, en ese sentido esta bien, no obstante, creo que la obra tiene buenos momentos que ganarían en clima si se utiliza otro tipo de luz.
Debo admitir, que no entiendo muy bien el rol de “Alacrancito”. En un principio pensé que podría llegar a resultar simbólicamente el “impedimento” para algo o alguien, pero luego, me quedó a mitad de camino. Si bien es muy simpático cómo el actor toma el papel del personaje, no comprendo dentro de la estructura dramática que rol juega, no se está cuestionando aquí la actuación, en todo caso, la dramaturgia. Las disculpas pertinentes si me estoy perdiendo de algo.
“Mariposa” tiene un cuerpo bastante interesante y estilizado para jugar los quiebres que se propone en los “intentos de volar”, quizás con el violín al lado todo sea mas fluido, no obstante, haría hincapié en algunos arreglos desde la parte de expresión corporal para perfeccionarla en ese apartado. Es interesante el juego, sería bueno que se pula más y eso es sólo cuestión de tiempo.

Sitio web del grupo – (en construcción):
http://www.lapensiondelester.com.ar

Andamio 90
Paraná 660 (mapa)
Capital Federal – Buenos Aires – Argentina
Teléfonos: 4373-5670
Web: http://www.andamio90.org
Entrada: $ 30,00 y $ 20,00 – Domingo – 20:00 hs

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