El jefe de la estación y la bailarina – de la Compañía de teatro Dimitri, con dirección de Dimitri

Dimitri

A sus 7 años, Jakob Dimitri decidió que pintar su rostro iba a ser parte de su futuro, y vaya si lo logró, el suizo fue mundialmente reconocido como el payaso Dimitri.

Tuvo la suerte de nacer en una época que muchos del palo hoy en día podrían envidiar, ya que entre sus maestros se encuentra Etienne Decrox, quien entre otros había sido profesor de Marcel Marceau.

Finalizados sus estudios, y luego de ser contratado en 1959 por Louisse Maisse, se decidió a crear su acto propio, el cual fue recibido exitosamente durante el Festival Internacional de Mimo en 1962 en Berlín. En 1973 le llego el premio de Grock y apareció en New York en el Gran Circo Apple. Finalmente en 1995 fue incluido en el Salón Internacional de Payasos de la Fama. Para más información, pueden visitar su sitio web personal.

Luego de crear la obra “El payaso ha muerto, viva el payaso” para el evento de Festwochen en 1978, y debido al gran éxito que tuvo, creó la Compañía Dimitri.

Ahora les propongo un viaje en el tiempo, acerquémonos a nuestro país, mas precisamente a la Ciudad de Mendoza.Gerardo Tetilla

Resulta que en las tantas calles de esta hermosa ciudad, un joven llamado Gerardo Tetilla, andaba haciendo malabares en los semáforos de las esquinas o en alguna plaza del centro mendocino. Como tenía la necesidad de hacer unas monedas, pasaba los veranos en La Rambla de Mar del Plata, hasta que ya cansado de ser corrido por los policías de un lado para otro con el fin de liberar los espacios públicos, y con tan solo 19 años, armó las valijas y partió en busca de su destino a España y otros países del viejo continente.
Así fue como empezó a formar parte de distintos festivales de teatro callejero y a perfeccionar sus técnicas de expresión, en estos lares, en vez de “correrlo” lo disfrutaron.
Una vez realizado como actor físico (así se define él) fue que superó las exigentes audiencias de la compañía de Teatro Dimitri, para luego estudiar tres años en esa misma escuela.
Al graduarse, su primer trabajo fue en el Circo Monti, y cuando terminó la temporada, de la misma Compañía Dimitri lo vinieron a buscar para incorporarlo a sus filas, todo un acontecimiento si pensamos que cada integrante tenía mas de diez años de experiencia y Gerardo, tan solo uno.

Ahora de Mendoza, trasladémonos a Buenos Aires, de paso, saquemos tickets y vayamos a ver teatro.
Si uno camina con su hijo por Avenida Corrientes, de Callao hacia el Obelisco cualquier fin de semana en horario vespertino, lo mas probable es que al llegar a Montevideo, se transforme en una montaña de papeles llenos de letras que forman palabras y palabras que forman frases donde podemos leer miles y miles de propuestas sobre miles y miles de obras de teatro infantiles. Imagínese entonces, si hace lo mismo en vacaciones de invierno, ya no un fin de semana, sino cualquier día. En este caso le aconsejo, que no gaste dinero en el teatro, lleve a su hijo a recorrer esta cuadra por mano derecha y luego por izquierda, porque además de los papeles mencionados, verá dragones, princesas, príncipes, caballeros, caballos, reyes, animales de la selva, y para ser benevolente hasta es posible que se encuentre con un dromedario real que sacaron del zoo con tal de llamar su atención.

Pero mas allá de estos cien metros de baldozas hay vida, y sobre los pasajes escondidos como Zelaya también, y además no verá baldozas, sino simulacro de viejos adoquines para entrar en clima en el romanticismo y la poética de lo que observaremos a continuación.
Elijamos entonces en esta ocasión ir al teatro “El Cubo”, y encontrémonos con Gerardo Tetilla y otros tres interpretes más de la Compañía de Teatro Dimitri que nos invitan a vivir la Semana Suiza en Buenos Aires, ofreciéndonos “El jefe de la estación y la bailarina”, obra que se presentará únicamente en cinco funciones, de las cuales a hoy que escribo este texto, restan tan solo dos.

Siendo sábado 31 de Julio, 17hs, me acredito en boletería y me presto a ingresar con mi hijo Gael, de tres años de edad.el jefe de la estación y la bailarina

La historia que nos convoca tiene varios ingredientes, entre ellos la espera de un tren que no llega debido a una supuesta huelga, y a partir de ahí en adelante, la misión del jefe de la estación por entretener primero a una dama que llega cargada de valijas, y luego a una pareja bastante particular, un hombre que hace rimas y una mujer “muda”.
Mediante el ofrecimiento de café, el jefe de la estación intenta tranquilizarlos ya que se los nota apurados por partir hacia quien sabe donde y a posterior, les ofrece sus historias como actor.
La dama, que resultó ser actriz, y ante la tardanza del tren tan esperado, propone como paliativo armar una obra de teatro donde cada cual tendrá su rol. Así comienza el juego en que nos van a sumergir.
Finalizada esta propuesta, llega el tren y la decisión de todos es dejarlo pasar de largo, ya que parece tienen intenciones de terminar “El jefe de la estación y la bailarina” nombre que eligieron para su representación.

Lo primero que voy a decir, es que recomiendo esta obra para niños de 7 años en adelante y no sé si me quedo corto. Esto tiene que ver básicamente con que para entender ciertos momentos, hace falta tener un nivel de comprensión basado en las imágenes que se observan, porque el idioma que hablan es una mezcla entre inglés (dama), italiano (Jefe de la estación) y castellano (caballero). En esta mezcolanza un niño de menor edad, se pierde o directamente no entiende un 50%. Tampoco la obra posee grandes recursos de iluminación, sonidos despampanantes, efectos, ni dura lo que un niño de esta edad puede  sostener (45min). Dura 75min. aprox.
Otro factor es que posee muchos juegos solventados en el manejo del tiempo y los silencios, y en muchos momentos carece de dinamismo. Un niño de menos de la edad aconsejada, cuando hay silencio y la acción repara en la estaticidad, se aburre, se queja, se quiere bajar de la butaca e irse y es lógico.
Aclaración para los NO teatreros, la quietud en escena no significa que no esta sucediendo nada, la quietud, bien manejada, es acción, y esta gente la maneja muy bien.
En todo momento, se observa un excelentísimo trabajo corporal y para con los objetos, tanto sea el jefe de la estación con sus bailes y un cartel que tiene la mayor parte del tiempo en la mano, la dama con sus valijas, el caballero con el bastón, otra valija y con su propio cuerpo para transformarlo en lo que usted quiera imaginar (el nivel de disociación corporal de este sujeto es impresionante). Y finalmente la “muda” que juega el rol de esposa del caballero, muestra mas atributos gestuales que corporales, pero se nota que los tiene aunque no los utiliza.
Otro factor interesante es como con estos objetos, y con su propio cuerpo, los actores van generando sonidos rítmicos que dan cuenta del lugar donde se encuentran. Destaca también la voz de la dama en algunos momentos de canto y entonación.
En síntesis, podemos decir que este espectáculo es una bella pieza que recomiendo para gente habituada a ver teatro o para aquellas personas que logran apartarse un poco del ritmo que nos impone nuestra sociedad para dedicarle unos minutos a lo poético, en mi caso, creo haberla disfrutado mas yo (33) que mi primogenito (3) aunque se portó como un duque debo admitir y hasta en ciertos momentos largó carcajadas.
Insisto señores, para quienes busquen canciones por doquier, muchos juegos de luces, disfraces, historias maravillosas de príncipes y princesas, o de dragones y espadas, ya saben donde encontrarlas, aquí la propuesta es otra y vale la pena disfrutarla antes de que sigan recorriendo el mundo.

Prensa:
Simkin & Franco

EL CUBO
Zelaya 3053 – entre Jean Jaures y Anchorena (Abasto) (mapa)
Capital Federal – Buenos Aires – Argentina
Teléfonos: 4963-2568
Web: http://www.cuboabasto.com.ar
Entradas desde: $ 50,00 – Domingo – 21:30 hs – 01/08/2010
Entradas desde: $ 50,00 – Lunes – 20:30 hs – 02/08/2010

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