Glew, con dramaturgia, dirección y producción de Marcelo Bilezker

La matrioska o muñeca rusa son unas muñecas tradicionales rusas creadas en 1890, cuya originalidad consiste en que se encuentran huecas por dentro, de tal manera que en su interior albergan una nueva muñeca, y ésta a su vez a otra, y ésta a su vez otra, en un número variable que puede ir desde cinco hasta el número que se desee, siempre y cuando sea un número impar, aunque por la dificultad volumétrica, es raro que pasen de veinte.

Se caracterizan por ser multicolores, o por la presencia de elementos decorativos en la pintura tales como jarrones o recipientes sostenidos por las muñecas. A veces las muñecas interiores son iguales entre sí, pero pueden diferenciarse en la expresión de la muñeca o en el recipiente que sostienen.

Fuente Wikipedia.

Uno entra a la sala, se sienta y con una tenue luz comienza la obra para observar en primer plano una mujer de espalda al descubierto y un culote de encaje negro. Aquí a más de uno se le ocurriría decir “Mamushka!”, pero no, en este caso, no hay connotación sexual!!, la relación directa que encontramos entre la famosa muñeca y la obra en cuestión esta dada por otros motivos que analizaremos a continuación.

La descripción de la muñeca rusa arranca diciendo que su originalidad consiste en que se encuentran huecas por dentro, quien se acerque a ver esta obra, podrá dar fe que en cuestiones argumentales posee similares características, a tal punto que es la base de toda la creación posterior, e incluso los actores demuestran saberlo ya que lo hacen explícito mediante sus textos, (buen punto de asunción).

Después leemos la frase “en su interior albergan una nueva muñeca”, traducido a nuestro metié, podemos hablar de metalenguaje, que también se hace explicito en Glew y que es básicamente lo que da su razón de ser. Ahora si multiplicamos el metalenguaje por dos o tres o cuatro, hablaríamos de meta, meta, meta y meta lenguaje nomás!! Mamushka!! Grita otra vez el desubicado de atrás!, sexópta!!!  pero no, otra vez no! No se trata de meter, sino de meta lengua…je!!. Pero no!!! No me estoy riendo!!! Dije METAlenguaJE, quedó claro???

Pasemos a lo “multicolor”, y es aquí donde quizás la obra trastabilla, después de ver un azul y mezclarlo con un amarillo, se torna casi imposible no esperar el verde, y eso es lo que nos dan, color verde!! o podríamos decir… que no maduró?

Finalmente, si hablamos de que las muñecas interiores son parecidas entre sí, pero que tienen diferencias en lo expresivo o aquello que lo sostiene, debemos admitir que siempre nos queda lugar para modificar nuestro rostro y sorprendernos aunque por momentos pareciera que ya nada lo sostuviera.

Con esta introducción, lo más probable es que entienda poco y nada acerca de la obra, pero es precisamente la idea, porque si lo entendiese, se estaría perdiendo de estar en el lugar que quienes hacen Glew quieren que usted se sitúe al visitarlos.

Me animo a decirle simplemente que es una comedia divertida, con sorpresa (basta mal pensados!! esta obra no habla de sexo!!! como se los tengo que decir??), donde sin lugar a dudas disfrutará mucho más si de casualidad, tiene relación directa y activa con el arte escénico.

Prensa:
Laura Castillo

TADRON TEATRO Y CAFÉ
Niceto Vega 4802 (mapa)
Capital Federal – Buenos Aires – Argentina
Teléfonos: 4777-7976
Web: http://www.tadronteatro.com.ar
Entrada: $ 40,00 y $ 30,00 – Sábado – 21:00 hs – Hasta el 30/04/2011
Entrada: $ 40,00 y $ 30,00 – Sábado – 23:00 hs – Del 08/05/2011 al 04/06/2011
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